Con la influencia de los portugueses, Franceses, holandeses y finalmente Británicos bajo la tutela de la corona en el siglo XVIII, los muebles hindúes lograron reflejar una excepcional fusión de mundos. La mezcla de estilos, que se propiciaba por solicitud de los recién instaurados, permitía que los artesanos locales desarrollaran piezas mobiliarias basadas en diseños Europeos, pero con materiales locales.

Una característica marcada en el mobiliario Hindú es el uso de colores vivos como el turquesa, el frambuesa, el naranja, el rojo, el amarillo y mezclas entre tonalidades marrones y matices dorados. La belleza de la madera se recrea para brindar muebles macizos y detalles con motivos geométricos o de la naturaleza. También se observa preferencias por el lacado de los muebles, el tapizado y la utilización de la seda para los complementos textiles, en compañía de cojines o almohadones para sillas o asientos.

Los muebles insignia de este inspirador trabajo artesanal, poseen destacados detalles como la madera tallada de aspecto envejecido y trabajada con calados y vetas visibles, para denotar una laboriosa calidad escultórica, característica en aparadores coloniales, baúles, espejos y armarios.