Con la apertura de rutas de comercio entre Europa (Venecia) y China en el siglo XIII, floreció un gran interés en la cultura China, que tempranamente vio sus frutos en el siglo XIV con la adaptación de telas en seda de estampados chinos y hermosas piezas de porcelana blanca y azul en el siglo XVI; esta última desarrollada por los Medici en su intento de descifrar la maravillosa porcelana china.

Pero no fue hasta el siglo XVII y XVIII, que el llamado estilo ‘Chinoiserie’, a través de motivos típicos de china como pagodas, dragones, paisajes, entre otros, se filtrara en diversas manifestaciones artísticas europeas tales como la arquitectura, el diseño de interiores, la cerámica, los textiles, la pintura, el arte decorativo y las artesanías.

En el siglo XVII motivos chinos como jarrones y cuencos empezaron aparecer en el trabajo de reconocidos pintores holandeses, así como también en el mobiliario europeo, con muebles lacados. Otras muestras del estilo chinoiserie es la famosa cerámica azul de Delf, una reproducción más barata de la porcelana China, el arte en tapiz de los talleres de Soho y Mortlake, plateria inglesa grabada con motivos chinos y diseño de interiores con el llamado Trianón de porcelana, una construcción que solía estar en un dominio del jardín del palacio de versalles y que reflejó una gran influencia asiática, gracias al uso de tonalidades doradas, el laqueado y los típicos colores azul y blanco, propios de la porcelana china.