Con la influencia extranjera y la migración del budismo durante el siglo II d.C.,  China abrió sus puertas a un mobiliario sofisticado y elevado, superando los estilos de mesas bajas y esterillas de paja. Para la época de la dinastía Song, el uso de sillas, taburetes, mesas y bancos se hizo común en todos los niveles sociales, por lo que sentarse en el suelo se convirtió en algo menos frecuente.

Durante la dinastía Ming, China vivió la prosperidad especialmente en las ciudades costeras, de manera que la demanda de artículos de lujo, incluyendo la de piezas mobiliarias creció exponencialmente; esto trajo consigo el desarrollo de muebles que más allá de brindar una función utilitaria reflejaban grandes destrezas artísticas de alta calidad, precisión y excelente artesanía.

Por casi casi 300 años, desde finales de la dinastía Ming y comienzos de la Qing, el desarrollo de enseres para el hogar estuvo casi inalterable, lo que al día de hoy ha resultado ser una gran fuente de inspiración para los artesanos y coleccionistas de todo el mundo.