Recientemente, los hermosos barriles chinos se han convertido en un objeto decorativo ideal para regalar a cualquier espacio color, textura, brillo, y por su puesto, un toque muy oriental; sin embargo, más allá de su función decorativa, estas piezas guardan una historia milenaria de al menos 1.000 años.

En la china antigua, tradicionalmente las casas eran construidas alrededor de jardines o espacios abiertos, de manera que los muebles ubicados en los exteriores eran esenciales. Por esta razón, los barriles empezaron a ser usados como bancos para sentarse, pues encajaban de manera perfecta con cualquier entorno natural. En la dinastía Song se usaban en interiores, como un asiento casual, fácil de trasladar y generalmente elaborados en madera.

Aunque los barriles chinos llevan casi 300 años siendo exportados al resto del mundo, sólo desde la mitad del siglo XX lograron sobresalir en el campo de la decoración. Hoy en día, los diseños más comunes tienen un estilo propio de finales de la dinastía Ming y posterior a esta, con motivos en relieve o perforados y puntos salientes tanto en la parte superior como en la inferior, que demarcan el contorno. Su gran versatilidad permite que sean usados como bancos, mesas de noche, mesas de centro o simple objetos decorativos para dotar, a cualquier espacio, de encanto y autenticidad.